De cine o de culebrón?

Dice Marc Llorente que la situación del PP es de cine http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=39688

A mi sin embargo todas las actitudes que veo y todas las palabras que escucho de unos y otros me recuerda más a una pandilla juvenil preadolescente que ante el padre prior se empeñan en decir “no fui yo” y acusar a sus compañeros tal y como ha calado la ecucación recibida en esas personalidades de Peterpan pasados por el clero.

En su calidad de niñatos crecidos bajo el negro manto protector que dirigio sus estudios y vidas, solo aciertan a decir “pues anda que tú” y “fulanito lo hace tambien” “no fui yo” “y si todos lo hacen por qué me castigan a mi” que en su infancia y pubertad repitieron tantas veces. No crecen, no son responsables y están convencidos de que el mundo y las personas están ahi a su servicio porque todos los demás son sus “tatas del pueblo” (no tienen edad para que su servicio estuviera formado por caboverdianas como la de Angeles Caso.. otra que, en fin, es otro “caso”).

Pues eso, que a mi más que a una completa cinematografía como enumera Marc Llorente me parece el patio del colegio en su acepción clásica, cuando se distinguía colegio de escuela. El clásico colegio provinciano “de toda la vida”. Un patio de colegio con la vigilancia de hábitos negros ondeando al viento que velan por los “protegidos” y acarician con mano sabia la cabeza del chivato para que hable sin miedos. Yo veo así la actitudo de esos dos hermanos orilla y de quienes después de las votaciones gimen diciendo “ella me obligó” y de todos cuantos gritan en el patio para evitar que se sepa quien lanzó los balones fuera … No veo película, veo escenas que pertenecen a la historia más negra y cruel que ha padecido un país. El nuestro. Estos son los hijos de esa historia que están consiguiendo que todos creamos que la democracia es lo que ellos hacen “derecho de pernada de los ricos”, como antes, como siempre.  Y lo peores que no veo la palabra Fin.

Por eso pienso que esta historia no es de película precisamente.

Tal vez culebrón, no sé.

desfachatezpepera

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Justicia ciega?

Publicado en El Plural el 12 de septiembre de 2009

Sin la Venia

El mayor escándalo judicial del siglo XXI

Con una indiferencia inexplicable, por limitarse a tímidas denuncias periodísticas, estamos asistiendo al mayor escándalo judicial del siglo XXI, en el que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana blinda la impunidad de unos presuntos delincuentes, dando cobertura legal a sus fechorías para evitar que puedan ser investigados en el futuro por otros Tribunales. Solamente el Tribunal Supremo puede corregir tal desatino admitiendo el recurso del Ministerio Fiscal y actuando con la rapidez necesaria para revocar de inmediato el archivo de la causa contra Francisco Camps y compañía; pero dudo que lo haga cuando su último entretenimiento consiste en perseguir en vía penal al Juez Garzón por haber cometido el “error” de pretender investigar los crímenes de la dictadura franquista. Los nostálgicos del pasado fascista han resucitado, parecen encontrarse en todos los estamentos y su afán de venganza frente a quien ose tocar a los “intocables” no tiene límites.

<!–Garzón cometió también el “error” de investigar en profundidad el caso Gürtel, y fue de inmediato vilipendiado y denunciado en todas las instancias por la facción más casposa y conservadora de nuestra derecha; y solamente acabaron los ataques contra su persona cuando los defensores de la corrupción consiguieron el objetivo deseado de distribuir la causa penal entre varios tribunales, bajo el lema de “divide” y vencerás. El Tribunal Supremo, que debería de haberse declarado competente en exclusiva del caso Gürtel para evitar la disgregación -cuyas lamentables consecuencias ya conocemos-, no supo estar a la altura de las circunstancias y tan sólo asumió la investigación de un Senador y un Diputado porque no le quedaba otra salida.

La división de la causa ha tenido consecuencias bien distintas. Mientras que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid, cuyos magistrados son en su mayoría de tendencia conservadora, ha actuado con absoluta profesionalidad, como no podía ser de otra manera, el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, presidido por un amigo de Francisco Camps que no ha tenido la decencia personal de abstenerse, actuando por motivaciones políticas bajo una “apariencia” de legalidad, limitó escandalosamente su investigación, con el único objetivo de impedir que Francisco Camps pudiese ser juzgado por sus conductas presuntamente delictivas.

En Valencia, núcleo de la corrupción generalizada, primero limitan la investigación a lo imprescindible, sin tan siquiera llamar a declarar a los cabecillas del caso Gürtel; cuando el Fiscal y las acusaciones solicitan que sean citados como imputados las personas que supuestamente hicieron los regalos, el Tribunal se excusa alegando que ya están siendo investigados por los mismos hechos por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid; y cuando este Tribunal decide inhibirse en favor del T.S.J. de Valencia, y remite toda la documentación -que fue remitida el 28 de julio-, su Presidente acelera la resolución del recurso pendiente habilitando días durante el mes de agosto a fin de archivar y sobreseer con la máxima celeridad la causa abierta contra Camps, para evitar tener que pronunciarse sobre la inhibición y verse obligado a examinar toda la documentación recibida, cuyas cajas ni tan siquiera fueron abiertas.

Para los profanos en la materia les diré que las causas penales pueden ser sobreseídas provisional o definitivamente; lo normal y habitual es el sobreseimiento provisional, que permite la reapertura de la causa ante cualquier nueva prueba que pueda aportarse; pero el Sr. Rúa se inclinó por el definitivo, a sabiendas de que en los sótanos de sus dependencias se apilaban cajas con documentación cuyo contenido podía ser concluyente para inculpar al Sr. Camps, blindando con ello su impunidad. Y ahora se permite el lujo de mantener que ni tan siquiera tiene la obligación de pronunciarse sobre la inhibición dado que la causa ya estaba archivada definitivamente con anterioridad (parece ser que formalmente registraron la recepción con posterioridad al archivo, aunque la documentación física supuestamente ya estaba en su poder).

Si cuanto he afirmado es cierto, y me fundamento en lo publicado por la prensa, el Consejo General del Poder Judicial debería de abrir una investigación inmediata, incluso sin denuncia previa, para evitar ser encubridores del mayor escándalo judicial del siglo XXI. Pero sus miembros, estómagos agradecidos de los partidos que los han designado, aún no han recibido las instrucciones políticas de sus “superiores” para actuar. Las justicia no es igual ni es la misma para todos, y tenemos que perder el miedo a denunciar las arbitrariedades, no sea que se generalicen aún más.

Fernando de Silva Cienfuegos-Jovellanos es licenciado en derecho por la Universidad de Oviedo y ejerce como abogado en Asturias desde hace más de 33 añoswww.sinlavenia.com 

dedocortante

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Guerrillas terroríficas

Afganistán, un pozo sin fondo SANTIAGO CARRILLO 09/09/2009

A Occidente le está costando mucho salir del lodazal en que le metió Bush. Aún nos debatimos en la “guerra contra el terrorismo” de la que los políticos occidentales dan estos días la impresión de no saber cómo salir. Y corremos el peligro de ver cómo algunos de ellos terminen por hacerse cargo del entuerto diciéndonos que nuestros soldados están en Afganistán tratando de construir un Estado democrático. Como si la democracia fuese una mercancía más que pudiera exportarse con las bayonetas, los tanques y los misiles de aviación de un Ejército o una coalición de Ejércitos extranjeros. Los países se desarrollan de un modo desigual a lo largo de la Historia. Y los países occidentales que han alcanzado a desarrollar sistemas democráticos lo han conseguido sobre la base de un nivel interno de las fuerzas productivas de la cultura y la civilización muy elevado. Y, en algunos casos, gracias a la derrota de los Ejércitos extranjeros que los ocupaban. El caso de la democracia norteamericana es modélico: antes de constituirse como tal tuvo que derrotar y expulsar de su territorio al Ejército británico. La “guerra contra el terrorismo” de George W. Bush ha tenido su efecto más claro en la extensión y multiplicación del terrorismo. Si antes Bin Laden dirigía una organización peligrosa, pero limitada y conocida, ahora existe una infinidad de grupos y personas implicadas en el terrorismo. Y ha surgido la figura del terrorista que se inmola. Lo más grave es que las intervenciones militares de Ejércitos extranjeros que invaden países terminan afectando al conjunto de la población. Y ahí surgen ya dos factores que dan al “terrorismo” un carácter popular: el factor religioso y el factor nacional. A partir de ahí, el “terrorismo” es ya otra cosa: la guerrilla, la única forma de defenderse que posee un país débil militarmente, frente a un ocupante en posesión de una potente fuerza militar. Y la historia es pródiga en experiencia mostrando que cuando aparecen los factores citados los Ejércitos más potentes, al final, tienen que retirarse con el rabo entre las piernas. Los españoles solemos estar muy orgullosos de la resistencia ofrecida por nuestros antepasados a las tropas de Napoleón. Pero con ciertos criterios actuales las guerrillas de entonces eran grupos “terroristas”. Como los nazis consideraban “terroristas” a los patriotas que en Francia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Polonia y otros países ocupados realizaban atentados contra el ocupante. Entrando en juego el factor nacional, como suele suceder en caso de invasión, lo que para unos son “terroristas”, para otros son héroes nacionales. Si además juega el factor religioso, las cosas se agravan: el “terrorista” es un soldado de Dios, con la entrada al Paraíso asegurada. En la época actual los enfrentamientos entre “terroristas” e invasores tienen consecuencias más dolorosas que antes. Es una consecuencia de la sofisticación de las armas, por un lado, y, por otro, del hecho de que los electores en países democráticos no suelen amar la guerra y pueden derrotar en las urnas a los Gobiernos culpables de la muerte de demasiados soldados propios. Y aparecen además los que púdicamente se llaman “daños colaterales”. Para arriesgar lo menos posible a sus soldados utilizan lo que podríamos considerar “armas de destrucción masiva” porque no dejan persona viva alguna en un área precisa. Así, en cada enfrentamiento hay una desproporción escalofriante entre las bajas de unos y otros, y muchas entre la población civil porque además la guerrilla se disimula y se confunde muchas veces con la población civil. Pero estas acciones profundizan el odio al invasor y movilizan constantemente nuevos “terroristas”, para unos, o héroes populares, para otros. Ésa es la dinámica en que Occidente está sumergida en Afganistán y de la que aún no ha salido en Irak. Ésa es la herencia de Bush. Y no hay más que una forma de cortarla: sacar de allí a las tropas. Así se crearía una situación nueva que habría que afrontar con políticas distintas: diplomacias, comercio, ayuda al desarrollo… Ése es el cambio de estrategia aconsejable. Habrá dificultades, sin duda. Pero lo actual es un pozo sin fondo, en el que todo lo que se echa, se pierde. Estoy convencido de que eso Obama lo sabe mejor que nadie, pero en su país hay fuerzas muy poderosas que se le oponen. Por eso, ayudar a Obama no es enviar más tropas a Afganistán, sino darle argumentos para vencer la resistencia de los partidarios de la guerra. Lo que aconseja responder a los que piden más soldados: ¡ni uno más! Creo que así piensan la mayoría de los españoles y de la opinión pública en Occidente.

dominar%20el%20mundo

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La memoria que no cesa

Leo  http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=37365 y lo reproduzco, sin comentarios.

Banalidad del mal y “memoria histórica”

La inhumana situación de los desaparecidos del franquismo y sus familias, otro año más

En unos días, un 30 de agosto más, conmemoraremos el día internacional de los desaparecidos y recordaremos a sus familias: su dolor abierto anclado en un momento – el de la desaparición forzada – cada vez más lejano en el tiempo; un momento que están condenados a repetir una y otra vez, día tras día. Eso que en la antigua Yugoslavia llamaron síndrome Srebrenica, aunque en España, escenario de las primeras desapariciones perpetradas en Europa por fascismos y nazismos, se ha pretendido no llamarlo de ninguna manera a fuerza de querer enterrarlo todo en una fosa de olvido más profunda aún que la fosa común cavada por los genocidas.
Este 30 de agosto se cumple, además, un año desde el anuncio de las primeras actuaciones de la Audiencia Nacional. Y muy pocas cosas del proceder de nuestras autoridades desde entonces han resultado comprensibles ni aceptables. Los crímenes del franquismo sí que son de lesa humanidad, el Pleno de la Audiencia Nacional debió declararse inexcusablemente competente en el caso de los niños robados en Francia, Bélgica… y tampoco debió dejar de lado la doctrina Papon del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Del nulo esfuerzo de nuestro Gobierno para buscar a esos pequeños y devolvérselos a sus familias mejor ni hablar. Y, lamentablemente, mucho más.

Banalidad del mal de Hannah Arendt
Por mi parte – confeso lector de Hannah Arendt, seducido por su inquietante concepción del mal como “banalidad” cotidiana de lo inhumano, como alejamiento de la realidad e irreflexión capaz de generar más desgracias que toda la maldad intrínseca del ser humano junta – de entre todo lo acaecido en este largo año, no puedo evitar quedarme con algo de menor repercusión mediática pero, en si mismo, expresivo de dicha banalidad cotidiana, subyacente en el caso español, y que espero que algún día me sirva para poder intentar explicar todo esto a mis propios hijos.

Competencias “de sanidad mortuoria”
Me refiero al debate que tuvo lugar el pasado 11 de marzo de 2009, cuando el Senador Sampol i Mas, del Grupo Mixto, trató de llevar adelante una propuesta de reforma de la “ley” de la memoria por la que fuese el Estado, y no las familias, el que asumiese la responsabilidad y el impulso de localización, exhumación e identificación de los desaparecidos de Franco – un desatino, al parecer, tan descabellado como lo exigido con toda normalidad por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y nuestro propio Tribunal Europeo, y lo también llevado a cabo por la propia Generalitat de Catalunya dentro de nuestro mismo Estado –; ante lo que la portavoz del Grupo Socialista en dicho debate, la Senadora Sumelzo Jordán, llegó a reprocharle desconocer la “competencia de sanidad mortuoria, que es ejercida por las comunidades autónomas, o con los cementerios y servicios funerarios, competencia de las entidades locales” (Cortes Generales, Diario de Sesiones del Senado, Año 2009 IX Legislatura Núm. 32, páginas 1442 y ss).

Competencias de humanidad
¿Qué se puede decir ante ello?, ¿no se le entrecorta a uno la respiración pensando en la inmensidad de todo esto, en las cifras de genocidio de lo perpetrado por el régimen franquista, en los más de ciento cincuenta mil desaparecidos…reducido en la argumentación banal a un problema tecnocrático de competencias de salubridad?, ¿en qué reglamento, estatal, local, autonómico, quedarán las competencias para la compasión, para la humanidad y para el reencuentro de lo más querido tras toda una vida?

Condena a la espera
Es lo que tiene la banalidad, la misma que llevó a muchos alemanes que no eran Eichmann ni muchísimo menos a tolerar también, a callar, a dejar hacer: en ausencia de la debida toma de conciencia ética en torno al alcance material, inhumano, de los propios actos – sustituida ésta por la obediencia a la consigna de partido – toda la crueldad e inhumanidad de una condena de espera a decenas de miles de personas no tiene porqué encontrarse ya en las intenciones de sus perpetradores – triviales y de mera conveniencia política – pero sí que se encontrará en el resultado: en todo ese dolor banalizado, perpetuado.

Ausencia del valor moral necesario
Y esa es exactamente la foto de la situación de los desaparecidos del franquismo en España, de sus familias: pura banalidad hecha política y ausencia del valor moral necesario para asumir el riesgo de hacer lo democráticamente preciso para proteger los derechos humanos; en normal aplicación, además, de los tratados ratificados por nuestro país. Y a partir de ahí todo el aluvión de originalidades “autóctonas”, por no decir franquistas, copiadas a Franco, que jalonan nuestras políticas de la memoria en materia de desaparecidos; el constante intento de regate a la legalidad internacional. Las escalas serán distintas, pero el mecanismo de banalización, burocrática y política, del sufrimiento ajeno de colectivos enteros siempre es el mismo.

No habrá justicia en España
Los desaparecidos del franquismo y sus familias no van a encontrar justicia en España, no importa cuantos instrumentos jurídicos les amparen: porque muy poco de lo que han dicho o hecho nuestras autoridades políticas y judiciales en el último año en nuestro país tiene nada que ver con los derechos humanos reconocidos a todas estas personas. Seguiremos, por tanto, cargándonos de razón aquí, agotando instancias internas en las que ya casi nadie cree, recopilando atentamente dislate tras dislate jurídico – negro sobre banco y en papel oficial – y acudiremos con todo ello a los tribunales y organismos internacionales: será difícil y requerirá tiempo pero nuestras autoridades pueden ir teniendo claro que jurídicamente tampoco se lo vamos a poner fácil, no importa los ilimitados recursos y medios de que dispongan; y cada éxito, que algunos también conseguiremos en los próximos años, perseguirá, a golpe de sentencia, a los hacedores de esta “ley” de la vergüenza histórica para los desaparecidos y sus familias, pero también con ello, inevitablemente, a las siglas políticas detrás de la misma.

Suerte de los desaparecidos y PSOE unidos
Es curioso que no se haya percibido todavía esto, hasta qué punto la concreta situación de los derechos humanos de los desaparecidos y PSOE son dos conceptos que han quedado ya indisolublemente unidos a través de dicha “ley”, para bien o para mal, y el limitado tiempo que queda para liderar y rectificar todo esto antes de que la única opción al alcance de los hacedores de la misma sea la de ponerse el casco y encajar, como mejor se pueda, el descrédito superlativo de las resoluciones que habrán de venir a poner en su sitio tanta banalidad institucionalizada, cruel e inhumana, con todas estas víctimas que solo quieren recuperar a sus seres queridos y la normal observancia del Estado de Derecho.

Llegará el día de la vergüenza
Llegará el día en que tendrán que dar explicaciones ante tal o cual condena internacional por violación de derechos humanos de víctimas indefensas. Llegará el día en que tendrán que pedir perdón y asumir ante nuestra sociedad toda la falta de humanidad impune de sus actos de hoy, desde el poder, hacia estas familias: competencias autonómicas de “sanidad mortuoria” y muchas otras cosas más, incluidas. Llegará el día de la vergüenza colectiva en el que esa “ley” no la habrá hecho nadie, y quien de ninguna manera pueda borrarla de su curriculum sólo habrá colaborado en la misma “limitándose a cumplir órdenes” o “a la luz de la información disponible en el momento”, como pretende hoy Aznar con sus armas de destrucción masiva de Irak, y nadie se cree. Llegará el día en el que cueste trabajo creer que fuese real la España en la que el normal cumplimiento de los deberes de oficio de la Guardia Civil representaba una noticia de nacional a celebrar. En estas andamos.

Héroes de la Segunda República Española
Estamos defendiendo el sistema internacional de derechos humanos y a quienes se dejaron la vida defendiendo nuestras libertades, a sus familias, a sus pequeños secuestrados con una crueldad y en medio de un silencio infinitos; y llegamos muy tarde, demasiado tarde, para poder devolverles casi nada: a sus seres queridos arrebatados sí que vamos a hacer que los busque y se los devuelva el Estado, con todos sus medios, como es debido, o al menos no vamos a dejar de intentarlo mientras haya un sólo mecanismo internacional al que podamos recurrir: esa defensa de nuestros defensores, héroes de nuestra República, es lo mínimo que les debemos, el próximo 30 de agosto y todos y cada uno de los días del año, aunque buena parte de nuestra sociedad se haya olvidado durante tanto tiempo de que eso es justamente lo que son y siempre serán: héroes; y aunque hayan tenido que pagar, ellos y sus familias, tan, tan, caro el tener que serlo.

El momento de alzar la voz
Ahora más que nunca es el momento de que cada cual alce su voz dentro y fuera de nuestro país contra toda esta sin razón, y la oponga con todos los medios democráticos a su alcance.

Esfuerzo y determinación
Con esfuerzo y determinación, sabiendo el por qué vamos a luchar en esta nueva etapa de internacionalización de los cientos y cientos de fosas comunes y los niños perdidos de nuestra transición ejemplar, de la mano del derecho y de las instancias de derechos humanos, y con un poco (mejor que sea mucha) suerte, que nunca está de más, llegará otro 30 de agosto como el que estamos próximos a conmemorar en el que todo este artículo podrá ser reescrito en tiempos verbales pasados como crónica de la banalidad de un periodo negro de impunidad y violación de los derechos humanos de los desaparecidos y sus familias en nuestro país – juicio y persecución del juez Baltasar Garzón incluido –, de silencio de tantos; un periodo que a todos nos producirá sonrojo y rechazo unánime y que, como en la “revolta permanente” de Llach, perseguirá para siempre a los nombres de todos sus protagonistas, de todos los responsables del actual engranaje del dolor. Demasiado dolor, mucho más para aquellos para los que tampoco vamos a poder llegar a tiempo en las instancias internacionales, ¿por qué tiene que seguir siendo todo esto así en este bendito país treinta años después?

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos…

Miguel Ángel Rodríguez Arias es profesor de Derecho penal internacional de la UCLM y autor de numerosos estudios en la materia

cementerio

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Sequía de ideas y pensamientos

M encuentro atrapada entre las ganas de no pensar y las noticias de los diarios que me acosan sin mucho fundamento.

A mi que esperancita desconfíe de sus chicos me la trae al pairo. Allá ellos y que se coman crudos si lo necesitan. Lo cierto es que no necesitan enemigos para nada, se lo montan bien solos.

Y es que ya lo decía mi abuela, quien es tu enemigo, tu vecino. ese que se te le parece pero que tienes la impresión de que “siendo menos que tú” “vive mejor que tú”.. así que a destruirlo y a fisgarlo a ver cómo se lo monta… y es que de las corralas salieron aquellas costumbres nefastas en las que en lugar de apoyarse tratas de hundir aunque tu no sepas nadar.

Qué complicada sociedad de vigiladores y chivatos aficcionados se ha creado y, después de pasar años entre sectas religiosas estudiando, parece que se acentúa aún más esa costumbre de ser el “chivato del mandamás” para tener sus favores, suponen.

Total que con  la llovizna, orbayu o sirimiri, según donde estés así se llama, y estas tardes grises el imaginarme a unos individuos diciéndose unos a otros.. “pues anda que tú…” me descompone y prefiero no pensar y mirar como este agua calabobos lo moja todo.. dejando una pátina brillante en las aceras y en la yerba del jardín. Y me refugio en los libros con un té verda al lado que me aleja de esa sensación de fango que da leer los periódicos.

dulcehogqrdomingueaguerra

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Humpty Dumpty y las palabras

nos ahogamos

La patronal dice que hay malos entendidos entre el gobierno y ellos, que en realidad  el padrino no quiere decir lo que quiere decir ni las palabras significan lo que creemos que significan. O sea , despido libre no es despido libre tal y como entendemos ni “paga tu los que hacemos mal nosotros” tampco significa eso realmente. Y es que ya lo decía Humpty Dumpty  “las  palabras significan lo que yo quiero que signifiquen que para  eso soy el que mando”… o algo que se le parecía… http://www.guiascostarica.com/alicia/a2/cap06.htm

“Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.” (Alicia en el País de las Maravillas”

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la ciega justicia

Yo no espero grandes cosas de la justicia y mucho menos cuando se trata de políticos, pero de verdad que no esperaba tan poco como lo que dice aquí. Y eso que con el tema de Trillo ya debería estar curada de espantos.

 

En serio le apetece votar a alguien en este pais, visto lo visto?

Caso Gürtel: Camps ya conoce el final de su película judicial

Cuando recientemente Camps afirmaba que “quedan dos escaloncitos y toda esta cuestión absurda habrá pasado”, ya estaba pensando en el resultado favorable de los recursos frente al auto del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que ratifica los indicios de un supuesto delito de cochecho, y de que todo quedará en una sanción simbólica o en un archivo de las actuaciones penales

Y no está falto de razón cuando descubrimos que al juez Flors sus propios compañeros le han limitado su capacidad para investigar la trama del Caso Gürtel en Valencía, no permitiendo ir más allá de la averiguación sobre quién pagó los trajes, sin darle opción a investigar el por qué de los regalos y qué contraprestaciones podían recibir de la administración valenciana. La negativa a citar como imputados a los donantes de los regalos, y la no admisión de cualquier prueba nueva estos días se negaba la declaraciòn como testigos de seis consejeros para explicar los contratos de la Generalitat con empresas de la trama), así lo confirma.

Resulta judicialmente escandaloso que se justifique la negativa a ampliar la persecución judicial a los cabecillas de la trama bajo el argumento de que ya están siendo investigados por el Tribunal de Justicia de Madrid; para que todo el mundo lo entienda, es como si una banda de delincuentes cometen crímenes en Madrid y en Valencia, y la justicia limita la investigación a los delitos cometidos en la primera de las ciudades reseñadas, permitiendo que queden impunes respecto de los que han tenido lugar en Valencia. ¿Alguien lo puede comprender?.

Estamos asistiendo desde hace meses a una pantomima judicial, propiciada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, y presuntamente dirigida por su presidente Juan Luis de la Rúa (íntimo amigo de Camps), que se niega a profundizar en la investigación, limitándose ésta a lo más liviano y superficial. A Camps le han transmitido que aguante, que todo quedará en nada, o en muy poco, y tal parece que el final ya está cerca. Lo que no entiendo es la pasividad del Fiscal para consentir que esto suceda.

A Camps le han confeccionado un traje judicial a su medida para que se mantenga en el cargo con un desgaste soportable. Si fuese un presidente socialista ya habría dimitido por la presión de sus votantes y del propio PP; pero ya sabemos como se las gasta la derecha en España: le justificarán las mentiras vertidas en sede judicial y parlamentaria, le convertirán en la víctima de una cacería contra su persona, y acabará sacando pecho ante su electorado. Si recordamos los antecedentes de una presunta financiación ilegal del PP descubierta en 1989, precisamente en Valencia, ya sabemos como acabó el famoso “Caso Naseiro”: fue archivado por el TS por motivos puramente formales, al declararse nulas las grabaciones que confirmaban lo sucedido, y un por entonces desconocido Zaplana, que llegó a afirmar que estaba en política para hacerse rico, llegó a ser Presidente de la Comunidad Valenciana, para convertirse posteriormente en Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, y por “méritos personales”, ha conseguido jubilarse como delegado para Europa de la multinacional española Telefónica.

Fernando de Silva Cienfuegos-Jovellanos es licenciado en derecho por la Universidad de Oviedo y ejerce como abogado en Asturias desde hace más de 33 años
www.sinlavenia.com

Publicado en http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=36151

gurtelianos

 

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institucionalizados

 

las instituciones140709

y es que ya Groucho Marx ponía en tela de juicio las instituciones cuando afirmaba “el matrimonio es una gran institución.Por supuesto si te gusta vivir en una institución”.

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largas trayectorias cortos recorridos

elroto30709

elroto30709

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toma el dinero y quédatelo…

forges010709

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